EL REAL MADRID IMPONE SU LEY EN EL MOVISTAR ARENA ANTE ZALGIRIS KAUNAS

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Hezonja lanzando la pelota

Los blancos tiran de oficio, el dominio reboteador de Tavares y el acierto exterior en el último cuarto para doblegar la dura resistencia del conjunto lituano.

El Real Madrid sumó una victoria importante en el Movistar Arena al derrotar al Zalgiris Kaunas en un encuentro que exigió la máxima concentración de los hombres de Sergio Scariolo. El conjunto lituano, fiel a su estilo, rocoso y tácticamente disciplinado, vendió cara su derrota y mantuvo la igualdad en el marcador hasta los minutos finales. Sin embargo, la profundidad de banquillo y la contundencia final del equipo madridista acabaron por decantar la balanza en el tramo decisivo.

El choque comenzó con el guion previsto: defensas muy duras y pocas concesiones en la pintura. Zalgiris saltó a la pista sin complejos, castigando las pérdidas iniciales del Madrid con transiciones rápidas y un gran acierto desde la media distancia. Por el otro lado, la dirección de Facundo Campazzo y los puntos tempranos de Mario Hezonja sostuvieron al equipo. Ninguno de los dos contendientes logró abrir brecha en un primer cuarto de alta tensión que reflejó una igualdad máxima en el luminoso.

En el segundo cuarto, el partido se convirtió en una guerra de desgaste. El Real Madrid empezó a hacer daño gracias a su amplia rotación, encontrando puntos valiosos en la segunda unidad con el desparpajo de Alberto Abalde y la energía de Usman Garuba en tareas defensivas. A pesar de los intentos del Madrid por escaparse en el marcador, Zalgiris exhibió su habitual resiliencia, respondiendo a cada parcial blanco con un notable acierto en el triple exterior. Al descanso, el partido quedaba completamente abierto con una mínima ventaja para los locales.

Tras el paso por los vestuarios, Zalgiris dio un paso al frente y amenazó con tomar el control del ritmo del partido. Fue en ese momento cuando emergió la figura de Edy Tavares. El pívot caboverdiano se adueñó por completo de ambos tableros, intimidando cada penetración lituana y asegurando segundas oportunidades en ataque para los blancos. El trabajo sucio de Gabriel Deck, secando a las principales amenazas exteriores del rival, permitió al Real Madrid aguantar las embestidas y entrar al último asalto con el partido bajo control, aunque sin margen para el error.

El desenlace del encuentro se resolvió desde la larga distancia. En el último cuarto, el Real Madrid terminó por quebrar la resistencia del Zalgiris gracias a una racha de triples consecutivos de Sergio Llull y Trey Lyles. El acierto exterior abrió la defensa lituana, que hasta entonces había colapsado muy bien la zona. Con una ventaja ya cercana a la decena de puntos, el Madrid manejó el tempo del partido con madurez en los minutos finales, sellando un triunfo muy trabajado que consolida las buenas sensaciones del bloque ante su público.

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